¿Qué estás sembrando en tu jardín?
¿Qué estás sembrando en tu jardín?.
Nuestra vida es como un jardín en el que diariamente estamos sembrando con todo lo que hacemos, sea bueno o malo.
Después de leer esto lo podrás deducir.
"Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios".
Gálatas 5:19-21
¿Te identificas con alguna de estas cosas?.
Si es así, estas viviendo para tu carne, es decir para todo lo que es malo, aunque creas estar cerca de Dios y aparentemente lo hayas conocido. Si prácticas y vives en tales cosas mencionadas anteriormente te encuentras sembrando para tu carne, es decir vives alimentando más y más tu maldad cada día.
Pero si por el contrario prácticas tales cosas como:
"En cambio, el Espíritu produce amor, alegría, paz, tolerancia, amabilidad, bondad, lealtad, humildad y dominio de sí mismo". GÁLATAS 5:22-23. Y todo lo demás que el Señor nos enseña en su Palabra. De esta forma estas viviendo como a Dios le agrada. Esto quiere decir que Dios ha nacido de verdad en tu corazón, por eso nace en ti el hacer y prácticar lo bueno, estos son los frutos del dominio de Dios sobre tu vida. Esto significa que ya no te controla tu carne sino el Espíritu de Dios ha tomado control sobre tu vida.
Y cualquiera de estas dos fuentes, tanto las cosas buenas o malas provienen de lo que hay en tu corazón y en tus pensamientos. Si has recibido al Señor en tu corazón hacer lo bueno te será más fácil, ya que Dios te dotará de su gracia y su poder mediante su Espíritu Santo, para que puedas vivir como a Él le agrada y vencer tu lado malo.
Tenemos dos seres dentro de nosotros, que están en lucha constante, tenemos una naturaleza pecaminosa desde el día en que nacimos, y solo el Espíritu de Dios puede controlar, pero debemos comprender algo, el momento que venimos a Dios, lo recibimos en nuestro corazón, no es que esa parte mala que esta en nosotros se acaba, en pocos casos si, en otros como es en la mayoría es una lucha constante, y de quien gane dependerá a quien estas alimentando más cada día, es decir en que te encuentras sembrando más.
Si has conocido a Dios y lo has invitado a tu corazón el Espíritu Santo está viviendo en ti y Él de manera natural te inspirará el hacer cosas buenas, será algo normal, Dios te ayudará a ser mejor cada día. Si por ejemplo, estás en algo malo o tomando una ruta o decisión equivocada El Espíritu Santo te guiará y te hará sentir mal al respecto. No te sentirás cómodo practicando cosas malas. Habrá algo en tu interior que te diga eso esta mal y no te sentirás tranquilo. (Serán como las antenitas del Chapulin que están detectando la presencia del enemigo jajaja). Pero si esto no sucede es porque no has nacido de nuevo espiritualmente hablando, aún te hace falta esa parte de Dios en ti, esa parte que te dará la victoria frente a tu lado malo, ese lado genuinamente real y bueno que venza los deseos pecaminosos de la carne, ese poder extra que te hará vivir como Dios anhela y todo para tu bien. Por eso existen personas que se proponen cambiar y ser mejores y no lo logran porque lo hacen en sus fuerzas y así es imposible, pero Dios te puede dar ese poder, solo esta en ti el alimentar cada día ese lado bueno que Dios ha depositado en ti.
Nacimos con una naturaleza pecaminosa que solo Dios es capaz de controlar o exterminar, y esto es un proceso. Por ello el tener dominio propio es parte fundamental de nuestra vida. Dios nos insta a tomar dominio y no dejarnos llevar por nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, o deseos pecaminosos. El dejarse llevar como dicen en el mundo, no es idea de Dios sino meramente humana. Es de valientes tomar el control sobre la carne.
"Porque no es un espíritu de cobardía el que Dios nos otorgó, sino de fortaleza, amor y dominio de nosotros mismos".
2 TIMOTEO 1:7
Dios nos insta a vivir una vida bajo control, porque si dejas que el pecado tome control de tu vida podrá acabar contigo, como lo hace la cizaña con el maíz, y eso es lo que Dios no quiere, para de esta forma evitarnos dolor y sufrimiento por las malas consecuencias que acarrea vivir en pecado.
Debemos comprender que tenemos dos seres dentro de nosotros, que están en constante guerra. El bien y el mal. La carne y el Espíritu de Dios si ya lo has recibido en tu corazón. Según tú lo alimentes ganará el uno o el otro. Todo dependerá de ti.
¡¡¡Debemos matar nuestro lado malo todos los días sino esa maldad acabará matando todo lo bueno que Dios ha depositado en nosotros!!!. Es como el maíz que crece juntamente con la cizaña, si no matas la cizaña terminará por ahogar y matará el maíz. Debemos trabajar de la mano de Dios para erradicar la maldad que esta en nuestro interior y eso se consigue con la práctica de la Palabra de Dios. Lo que Dios nos ha dejado en su Palabra. Eso es sembrar en lo correcto y así logramos aplacar la maldad, ponerla bajo control, y asi crucificar nuestra carne, es decir nuestro lado malo.
Debes tomar dominio y control sobre ti mismo, porque de eso dependerá lo que coseches en tu vida en un futuro.
Así que no te sientas mal si ya has conocido a Dios y a pesar de eso te encuentras luchando a diario con tu lado malo, eso es algo normal. Y no estás solo en esta lucha, si tu has puesto de tu parte El Señor mismo te ayudará a vivir en completa integridad y rectitud. Dios siempre trabajaba en equipo junto a nosotros. Solo debemos hacer nuestra parte y Dios se encarga de lo demás. Debemos hacer todo lo humanamente posible para alejarnos de lo malo, Dios hará lo imposible, que eso que te gustaba hacer y que sabes que esta mal vaya perdiendo poder de dominio sobre tu vida, y naturalmente te deje de gustar al punto de que un día ni siquiera te acuerdes que lo practicabas, y eso solo lo podrás hacer con la ayuda de Dios.
¿Qué estás permitiendo que controle tu vida hoy, tu carne o el Espíritu?. ¿Estás sembrando maíz o cizaña en tu vida?. ¿Estás colaborando con el Espíritu de Dios para llevarte a ser la persona que Dios anhela que seas?. Recuerda que lo que hoy estas sembrando lo cosecharás en un futuro.
"El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna".
Gálatas 6:8



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